
La microcorriente es una tecnología que se vale de electricidad de muy bajo voltaje para estimular los músculos faciales, causando que se contraigan y tensen. Desde su descubrimiento por dos científicos alemanes ganadores del Premio Nobel de Medicina 1991, se ha utilizado esta tecnología para tratar con éxito cicatrices, fracturas óseas, dolores, entre otras afecciones.
Este tratamiento aumenta el crecimiento y actividad de las células de la piel, de esta manera se promueve la síntesis de proteínas estructurales como el colágeno, los resultados son luminosidad de la tez, mayor densidad de la piel y más tersura. Por lo tanto, es una vía rápida, segura y efectiva para rejuvenecer el rostro y otras áreas como el cuello desde la primera sesión.
La terapia por microcorriente no debe confundirse con otra técnica de rejuvenecimiento facial como la radiofrecuencia. ¿Cuál es la diferencia entre microcorriente y radiofrecuencia? Mientras que en la primera se trata de impulsos eléctricos de muy baja intensidad la radiofrecuencia utiliza tecnología de inducción de calor a las capas más bajas de la piel para causar un efecto de retracción inmediato. Si quieres saber de esta tecnología consulta nuestra guía de tratamiento de radiofrecuencia.
